martes, noviembre 14, 2006

Mi amigo Tobias Wallach me envía esta carta de una mujer oaxaqueña.

Amigos todos: Escribí este carta, que muy difícilmente encontrará a sus destinatarios, para despertar conciencias y reflexiones. Si comparten mi punto de vista, les suplico que la circulen; si conocen o tienen acceso a su difusión en medios masivos, les suplico que lo hagan y si, por el contrario no comparte esta gestión, les suplico que la borren y me perdonen el entusiasmo. Respetuosamente. Margarita Palacios

México, D.F. a 6 de noviembre de 2006

Sr. Vicente Fox Quesada, Presidente la República;

Sr. Carlos Abascal, Secretario de Gobernación

Comisión Nacional de Derechos Humanos

Distinguidos señores:

Consciente que mi esfuerzo no será el vértice que modifique los acontecimientos, redacto y envío este correo como un testimonio más de resistencia social. Callar las voces no soluciona los problemas. La historia archiva testimonios, la sociología tiene ejemplos y las ciencias del derecho y la comunicación múltiples normatividades discursivas. La democracia se construye con polifonía. Los grandes estudiosos como Sartori llaman a las voces en desacuerdo: válvulas de escape. Silenciar Radio Universidad Oaxaca no soluciona el conflicto, solamente envía a estas voces del micrófono a la barricada. ¿No sería mejor mantenerlas al aire con palabras que informan sobre sus propios movimientos, sobre las calles bloqueadas por las que los ciudadanos no pueden pasar, sobre los establecimientos abiertos y cerrados, sobre la telenovela de la realidad inmediata en la vida callejera?¿No creen que aparte de difundir sus principios como condición en toda democracia , entretienen al público en general como lo hacen televisa o tvazteca pero con más variedad? ¿No es preferible tenerlos ocupados y localizados ahí? ¿Por qué apagar las voces de la disidencia si Ustedes declaran que así se construyen espacios para la democracia? ¿Por qué no permitir que las voces de Radio Universidad Oaxaca los ayuden en el escabroso camino de la democratización nacional y oaxaqueña?

¿Será posible reflexionar un poco?

¿De verdad creen que el problema de Oaxaca es un conflicto local? ¿No sospechan que la cuidadanía oaxaqueña conserva en ese gran quesillo actual muchas hebras históricas de memoria colectiva sobre las injusticias cometidas; episodios políticos de reciente memoria cuyos escenarios van del Zócalo al cerro del Fortín y viceversa; múltiples anécdotas que menoscaban la vida cotidiana de las grupos no minoritarios pero sí discriminados de mujeres, indígenas y ,simplemente, no favorecidos ; abusos inmediatos que al recordarse se callan o se dicen en voz baja porque duelen o dan miedo? ¿Acaso no han identificado entre las barricadas a grupos líderes mercenarios cuyos rostros se reproducen de revuelta en revuelta, año con año y de un lugar a otro? ¿Es verdad que desconocen la biografía autoritaria y violenta de Ulises Ruíz?¿Es posible que ignoren los acontecimientos mortales que han aparecido en los titulares de todos los periódicos nacionales e internacionales y que fueron perpetuados por grupos de choque del gobierno de Ulises Ruíz ahora y desde hace más de dos años?¿Suponen que de rigor creemos que Ulises Ruíz no deja el poder en defensa de la”soberanía del estado” y no porque necesita evitar, como su antecesor, a toda costa una auditoría en el estado? ¿Debemos creer que es democrático y justo que los rostros de los actores materiales de la violencia que además aparecieron y se reprodujeron en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales no han sido localizados y sometidos a un juicio penal?¿Estamos obligados a pensar que José Woldenberg, Granados Chapa, Denisse Dresser y otros muchos intelectuales mexicanos conocen mejor que Ustedes las posibles salidas jurídicas del conflicto, que analizan mejor que Ustedes las posibles negociaciones del problema, que saben más que Ustedes de las raíces de esta historia y , finalmente, que son más capaces que Ustedes para emitir soluciones certeras?

¿Consideran que nosotros, simples habitantes del país, no sabemos que, desde hace meses, el principio de la solución al conflicto, que no su solución, era una sentencia salomónica: controles federales de seguridad pública y la salida política-“digna” de Ulises Ruíz (que no merecía pero que por formulismo quieren darle)?

¿Es posible que de verdad crean que la mayor parte de la ciudadanía acepta que Ustedes no saben todo esto? ¿No han presupuesto que no les creemos, que estamos seguros que lo saben todo y que por razones ocultas que nosotros presuponemos actúan, aparentemente, de manera errática?

¡Lástima!, ¡lástima! porque muchos más de los que ustedes suponen sí reflexionamos, pensamos y actuaremos construyendo mejores democracias en las urnas porque es el único camino en el que creemos. O, ¿acaso no se han dado cuenta tampoco que los votos ya no son para los partidos políticos sino para los menos malos de sus actores? ¿Es posible que todas las manifestaciones ocurridas en tantos países del extranjero apoyando, no a la Appo-maestros, sino a los oaxaqueños y a Oaxaca, no les hagan ver y recordar que Oaxaca es patrimonio de la humanidad y que el mundo entero, la visita, la admira, la reconoce y la ha disfrutado?

Mi voz en este texto, seguramente, no merecerá atención alguna si tantas voces como la de Radio Universidad Oaxaca son apagadas. Pero, ¿cuánto tiempo más resistirá esta ciudadanía sin válvula de escape, sin un público que al menos la escuche?

¿Será posible, Señores que mantienen el poder que les hemos dado, reflexionar un poco?

Atentamente

Margarita Palacios Sierra, hija del Lic. Manuel R. Palacios Luna, jurista, catedrático universitario y extraordinario ser humano distinguido como "hijo predilecto del Estado de Oaxaca" y cuya voz, apagada por la muerte, me obliga a levantar la mía

mps@att.net.mx

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